jueves, 23 de septiembre de 2010

Fabio...

Me gusta caminar por la ciudad.... sucede que tengo la mala costumbre de mirar el rostro de los caminantes que van inmersos en su mundo. Algunos van con su ceño fruncido, con cara de preocupación ( son los más) y otros van sonrientes, alegres, con destellos de felicidad... Reconozco, queridos compañeros del camino, que a veces invierto mi tiempo en imaginarme historias a partir de la cara de los viajeros...
En mi última visita a la ciudad conoci a alguien...

Fabio es un niño normal a simple vista.... morrudo, de tez morena curtida por el sol del mediodia (que, en su afan de brindarnos calor a veces no mide sus fuerzas), un pantalon desgarrado a la altura de la rodilla de su pierna izquierda y una camiseta que la selección argentina uso alla por el 90, en tiempos de penales atajados y patillas en el poder.... su documento, en caso de que lo tuviera, no debe acusar mas de 8 años y un par de meses....

La vida de nuestro amigo transcurre en una esquina donde flamean caprichosas banderas de concesionarias que exiben los modelos mas modernos de automoviles que la sociedad de consumo tiene a su disposición, para seguir saciando esa necesidad desgarradora de gastar hasta lo que no se tiene, en pos de un "bon vivant" que enferma a las personas, al mundo entero...... Fabio, a su edad, es ya un trabajador...

Me dice, con acento cordobés si los hay, que con las monedas que junto esta semana se pudo comprar un "fulbo", herramienta indispensable para alimentar aquel sueño de ser el 10 de la seleccion, de gritar un gol en la final del mundo, de, con la ayuda de ese elemento redondo y un poco de suerte, sacar a su familia de la indigencia, regalarles un futuro mejor, donde todo sea menos gris...

Alla viene, regalandonos una sonrisa, porque un señor ya mayor, en su auto importado último modelo, le dio un billete de dos pesos; mientras lo observo pienso para mis adentros... eso vale una sonrisa en los niños de hoy...

Fabio me cuenta que vive con su papá y sus cinco hermanos.... su mamá los abandono por un tipo con un mejor pasar economico que le prometio seguridad, tranquilidad (en resumen un tipo gris y sin emociones) cuando él tenia solo 4 años... lo cuenta sin rencor, resignado, y eso produce un dolor extraño en el pecho de quien les habla...

Lo dejo trabajar en paz; sucede que no tiene mucho tiempo para charlar, porque los chicos mas grandes le "ganan" los autos, y él tiene que juntar muchas monedas, porque se viene el cumpleaños del papá, y le quiere regalar algo, "lo que llegue, lo importante es que sea una sorpresa vio" me dice, sin que la sonrisa se le caiga de su boca.... Fabio limpia vidrios...

Mientras sigo caminando me pregunto como es que todo esta tán cruzado, como puede ser que un pequeño como él, lleno de sueños y utopías, no pueda correr tras su pelota con amigos de su edad... como carajo este pequeño luchador de nuestro famelico y caprichoso mundo no puede sentarse a tomar la chocolatada y ver los dibu, como le corresponde a cualquier enano de su edad.

Pienso en las personas que al ver a estos chicos en el semaforo, limpiando la suciedad de un cristal, suben las ventanillas de sus autos caros, ponen la traba, hacen caras de superados, y los miran desde arriba del pedestal donde ellos mismos se han puesto y desde donde es tan duro caerse, y reconozco en mi el dolor y la impotencia...

Fabio no vera en el cine la última de Harry Potter, nunca pudo comprarse un buen cubo de pochoclos y una coca en un cine 3D.... tampoco entiende demasiado el show que su tocayo hace en el cuadrado del televisor y que importa mas al país que la necesidad de darles a estos pequeños, los futuros lideres de este bello planeta, lo necesario para vivir dignamente... Pienso en que mientras mi amigo tiene que luchar contra el frio, el hambre, y la discriminación, los dirigentes de mi país "invierten" su dinero en el fútbol, los viajes presidenciales y otras necedades...

Y me pregunto, con cierto temor a saber la respuesta, quien le ha robado la infancia a éstos niños... porque lo han hecho con tanta mala saña....

Vuelvo sobre mis pasos, en una dietetica de ocasión, donde desde el mismo afiche que vi hace tiempo atras en la ciudad de los corazónes solitarios, una mujer de ojos achinados me habla de Muan Jai, compro un par de paquetes de tutucas ( somos varios, y reconozco una debilidad extrema por estos cereales) una buena coca y me acerco otra vez hasta el circulo que forman los trabajadores del vidrio.. Fabio rie ( como toda la tarde), y me ofrenda su "fulbo", "para que se siente encima don".... Todos reimos cuando le corrijo cierto temita de la edad, y descanso mi humanidad sobre el esferico... La policia pasa un par de veces, miran raro, no molestan nuestro ritual... Carlitos, El Panza, Triny, Fabio y el abajofirmante, pasamos la tarde entre corridas por el corte del semaforo, charlas, risas, muchos sueños (muchisimos) y alguna que otra cargada....

Al caer la noche los dejo, no sin antes llevarme un par de abrazos y dejarles, tras la famosa mangueada "pa la birra" las ultimas monedas....

Sigo mi camino, y empiezo a valorar tantas cosas cotidianas que a veces no he visto....

Gracias Fabio, por enseñarme, con tus solo 8 años, a vivir mejor y ser feliz, a correr mas fuerte tras la utopía que a veces se me ocurre tan distante...

Prometi escribirte, y entre soñadores, una promesa es una deuda de honor...

Buena vida pequeño..

Salud por vos y por todos los que, aún en los momentos dificiles, sonrien sin parar....

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