viernes, 25 de septiembre de 2009

Carta al cielo...

Querido Superman:
Hace tiempo ya que te queria escribir, y ciertamente me ha costado mucho enfrentar este momento... tal vez porque significa el recignarme a aceptar que vos, mi superhéroe de la infancia, alzaste vuelo por última vez aquella calurosa madrugada del maldito 26... quizas porque escribirte esta carta representa el darme cuenta que Superman, el hombre de acero, ha muerto...
Pensar que te creia tan invencible... es que nunca jamás en mi vida te supe vencido, y eso que te enfrentaste a tantos dolores, a tantas batallas... y las que nunca quisiste contarme?? solo para que pueda crecer en paz... para hacerme el camino mucho mas fácil... sabias que lo lograste no??? Te moviste en esta tierra, entre todos nosotros con la humildad de uno más... te ganaste el cariño de la gente sin siquiera atinar a usar tus poderes, vos si que diste ejemplo mi amado héroe... Recuerdo las noches en que sobrevolavas mi cama, cuidando mis sueños y utopías....
Tenias el poder de estar junto a mi en los momentos mas importantes de mi vida... te acordas??? Como olvidar el dia en que salimos campeones con los colores de ese club que tanto amaste y por el que tanto hiciste... si la chicharra que marcaba el final del partido aún no habia terminado de sonar y ya, yo jugador y vos superhéroe oculto detras de tu identidad secreta, nos confundiamos en un abrazo interminable... si cada vez que la naranja picaba entre mis manos vos estabas sentado ahi, en la tribuna mas cercana, haciendo fuerza por tu heredero, jugando tu propio partido... quizas nunca te agradeci el poder levantar mi cabeza y ver tu dulce mirada, esa que todo lo sabia, y que me transmitia tanta paz...
Pero un dia la criptonita llego a vos en forma de tumor... y, después de una batalla que creías interminable, ya no quisiste luchar más... tal vez porque comprendiste que en otro lado eras mas necesario, que otras Metropolis te necesitaban...
Mucha gente fue a despedir tu investidura terrestre, pero seguramente eso ya lo sabes, porque me parecio verte volar por ahi en ese triste momento... o quiza solo era mi necesidad de saberte cerca..
Por eso hoy te escribo... seguramente no te va a importar que la gente sepa, viejito amado, que vos eras ese superhéroe volador que se paseaba por las noches de esta villa serrana, velando ya no solo el sueño de tu heredero, sino los sueños puros del pequeño escudero...
Aprovecho la ocasión para pedirte querido viejito que cuando cruces al ángel mas hermoso que Dios tiene en su cielo, le digas que aca todo va bien, que su retoño crece tan sano y fuerte como un roble joven... contale también que es hermoso como lo era su mamá, y que tiene su envidiable inteligencia, y que de su papá solo heredo la pasión por la música y los deportes... decile que yo voy a estar bien, que ya no se preocupe más por mi...
Cuando tomes el cafe con el Cabeza Blanca ( o ese fernecito a media tarde que deben disfrutar juntos dia de por medio) dale un abrazo de mi parte, ese que no le pude dar antes de que se vaya, y decile que no me va a alcanzar la vida entera para agradecerle por el hermano que me dejo aca, al lado mio... que juntos todo se nos hace un poco mas fácil... y que nos sigue gustando el mentolado como cuando teniamos 16 o 17...
A la Yaya dale un beso muy dulce en el cachete derecho, y decile por favor viejo, que su nieto todavia la extraña, y que sigue siendo la abuela mas grande del mundo... lejos....
Hoy me he parado delante del mueble que guardaba tu ropa, y he de confesarte, con alguna lagrima que otra en mi rostro, que aún conserva tu olor, ese que me daba tanta seguridad de niño, y de no tan niño ya, cuando te abrazaba bien fuerte...
En uno de los cajones de aquel gastado mueble encontre aquel pullover que te regale una navidad, con mi primer sueldo, y que no te sacabas nunca, y que se ha convertido en un trofeo de guerra q descansa en paz, como vos, en la primera gabeta del mio...
En el segundo descubri todas las risas, los buenos momentos, las luchas y las charlas que tuviste conmigo, esas interminables noches de padre e hijo... y también encontre tu vida junto a tu nieto, y me hizo feliz ver la cara de alegria que llevabas...

Y asi, parado delante de tu mueble... abrí el último cajón...

Mira que sos canalla.... en él encontre un pequeño cofre, en cuya tapa tenia grabado mi nombre, con letras de estilo gótico...
Al abrirlo el mundo se me vino abajo...
Adentro, meticulosamente doblada, estaba tu capa... la de tantas batallas... con la S bordada con hilos de oro... luminosa como siempre, como nunca...
Junto a élla una nota de tu puño y letra, dictaba la dulce condena... " Amado hijo llego tu momento"... tan simple como lo fuiste vos a lo largo de tus 64 terrenales años... tan simple y tan claro...
Entonces comprendí que era hora de hacer de éste un mundo mejor, era el momento de terminar el trabajo que vos empezaste... Era mi tiempo de volar sobre esta villa serrana, y sobre todo por sobre la cama de tu nieto, cuidando de sus sueños de libertad y alimentando sus utopías, que son también las mías ...
Ahora, mi viejo amado, te dejo, pero solamente por un rato... seguro que en diez minutos nos encontramos en algún sueño, y seguimos charlando de como es todo por alla... ah... haceme acordar que te pregunte un par de cosas sobre tu capa.... sucede que a veces no se me hace sencillo volar....

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cronica 3: En el último asiento del lado izquierdo...

Sucede que hay algo que me llamo poderosamente la atención en mi ultima visita a la ciudad de los corazones solitarios... y es la velocidad con que sus habitantes transitan por sus calles, cruzan sus avenidas, suben y bajan de los enormes elefantes de metal.. en resúmen, cómo estos personajes ven pasar la vida a 100 km por hora, y me dio una profunda tristeza.... Es que el vivir a ese vertiginoso ritmo hace que se pierdan de vista detalles tan hermosos, tan cotidianos, que hacen de este un mundo mucho más maravilloso... y es que, por solo citar un ejemplo, en aquella esquina, la del frente, una parejita de jovenes enamorados se funden en un beso que paraliza el mundo que los rodea... rien como rie mi pequeño escudero de dos años y seis meses, y la vida se les antoja tan facil, son tan invencibles que nada los puede separar... me recuerdan tanto a otros dos jovenes (ya no tan jovenes), hace tanto tiempo atras... pero aqui nadie los ve, nadie observa este pequeño milagro que peligrosamente pasa desapercibido para el resto de los mortales que, con esa cara de mansa rutina, viajan por estas calles...
Desde mi esquina tambien puedo ver como un niño, quiza de 8 o tal vez 9 años, se pasea con una desgastada pelota de futbol entre sus pies, haciendole una gambeta al hombre del traje gris... y al futuro, como cuando eramos pequeños y nos creiamos el Bati, o el Enzo, o cualquier superheroe de pantalones cortos, y no nos importaba ni el precio del dolar, ni las retenciones, ni leyes dictaminadas por este gobierno militar disfrazado de constitucional que nosotros elegimos....solo nos importaba enamorar al angel que se sentaba en el banco de adelante del colegio utilizando las mas bajas artimañas que el amor ha aceptado jamás, como aquel casette grabado, que lucia orgulloso las dos cintas que tapaban sus huecos, transformandolo en eternamente regrabable.. o alguna arrojada carta de amor dejada dentro de su cartuchera durante el recreo... era vital para nosotros llegar a casa a tomar la leche chocolatada y ver las aventuras del chavo del ocho, que ironicamente, eran exactamente las mismas que habian visto nuestros viejos hace ya décadas atras...
Es doloroso saber que perdimos de vista los pequeños detalles, que nos preocupan mucho mas cosas realmente insignificantes...
Pero no todo es gris en esta ciudad... es que, al subir al colectivo, a ese que me dejaria cerca de cualquier esquina, a cinco cuadras del resto del mundo, te vi... sentada al fondo, en el ultimo asiento del lado izquierdo de ese ya jodido elefante... por tus ojos pasaba la voragine de la opaca ciudad, cual si fuera una pelicula del cine mudo... es que, aunque tu cuerpo estuviese alli, tu no... y yo quise saber donde estabas...
Me sente a tu lado, estaba convencido de que el destino, Dios, o quien quiera que maneje los hilos, habian permitido que ese asiento permanezca vacio, solo por la simple razón de que, tal vez y solo tal vez, yo fuera el hombre de tu vida y tu la mujer de la mía... Es que eras, a simple vista, tan perfecta... si hasta el aroma de tu perfume, más que seguramente regalado por algun pretendiente de ocasión, se me antojaba tan familiar... de repente, mientras el herido paquidermo seguia su cansino paso, por mis ojos paso como un relámpago mi vida a tu lado... el casamiento, los hijos, los nietos, las peleas, las bellas y calurosas reconciliaciones... hasta nos vi muy viejitos, en un banco de algun parque....
y de repente, te paraste... el corazón me dio un vuelco... me tocaste el hombro... es el momento de la declaración, sabía que el flechazo te habia herido a vos tambien... lo sabía...
" Flaco, permiso, me dejas pasar que me tengo que bajar aca??? "... exactamente esas fueron tus palabras, que lejos estaban de tener algo que ver con el amor...
Y asi te fuiste de mi vida, fugaz, como habias llegado...
Y yo, mas cansado y mas viejo, me baje cuatro o cinco esquinas mas adelante, donde dos amantes seguian con la dura mision de convencernos que otro mundo es posible... y el pequeño de nueve años soñaba con jugar un mundial...
Aún me sigo subiendo al mismo viejo y cansado animal, con la vaga esperanza de encontrarte sentada en el último asiento del lado izquierdo... y nunca jamas dejarte bajar....